Razones y opiniones
El programa Eva Hache (Cuatro) tiene una sección titulada “No sabe / Sí contesta”. Ayer (19 de marzo) preguntaban sobre la anexión de Navarra a Euskadi. Al parecer es sólo cuestión de tiempo, lo más probable de poco tiempo. Hasta que la izquierda abertzale, o ETA, lo quieran. Llegado ese momento, el Gobierno no dudará una vez más en traicionar a los españoles que en su día votaron a la izquierda. No es de extrañar, pues al fin y al cabo ya votaron engañados en 2004. Los rufianes y los izquierdistas españoles, aprovechando el caos que ocasionaron los atentados del 11 de marzo, cercaron las sedes del Partido Popular de manera ilegal y, de forma demagógica y con esa manipulación de que sólo la izquierda hace gala, no cejaron en el intento de sacar provecho de la tajada y dar un vuelco a las elecciones. Así de rastreros fueron y así de rastreros continúan, desmembrando España, negociando con asesinos, cediendo a todo tipo de chantajes, con el único fin de mantenerse en el poder. Más o menos estos eran los argumentos que los encuestados esgrimían para sostener la, en su opinión, inmediata incorporación de Navarra a Euskadi. No sé, igual ya ha sucedido y yo no me he enterado. Igual esta noche Otegi ha llamado a Zapatero y se lo ha pedido, y naturalmente, éste ha accedido. La reportera preguntó a algunos de los entrevistados que de dónde sacaban tales conclusiones. El Mundo y
Nunca en toda la historia de la humanidad los canales transmisores de información han sido tantos y tan diversos. Nunca los seres humanos hemos tenido tantas posibilidades para hacernos con argumentos, con razones, que nos expliquen la realidad en que vivimos. Jamás hemos disfrutado de tantas posibilidades para formarnos juicios sobre lo que sucede basados en la reflexión y no en el presentimiento. En cambio, parece que estamos en la sociedad de la desinformación.. Defendemos ideas políticas como defendemos los colores de nuestro equipo de fútbol. Opinamos sobre lo que sucede con argumentos como “me lo han dicho”, “lo he oído” o “lo he visto en la tele”. “Es mi opinión”, decimos cuando alguien expresa algo con lo que no estamos de acuerdo, por todo argumento. ¿Acaso mi opinión no vale tanto como la tuya? La política y la cultura alcanzan así su más alto grado de banalidad. Las razones son secundarias, lo que importa son las opiniones, todas iguales, todas respetables. Pero cuando vamos al médico y nos diagnostica alguna enfermedad lo primero que hacemos es preguntar por el remedio para curarnos, no le decimos “es tú opinión, no la mía”. Deberíamos reflexionar sobre cómo la sociedad más rica en información (me refiero lógicamente al mundo Occidental) puede pasar a la historia como la sociedad de la desinformación.
